5 cosas que SÍ hacer cuando alguien tiene un problema de salud mental o crónico


Es complicado decidir qué hacer y qué no. Lo sabemos. Muchos de nosotros hemos ido empeorando con los años, por lo que podemos ponernos en la situación de alguien sin nuestro problema. Recordamos cómo veíamos el mundo antes. En cambio, quien nunca ha sufrido una condición como la nuestra no siempre puede imaginar lo que implica.

En general, nosotros podemos comprender por qué los demás no entienden la situación. Y, sin embargo, somos quienes necesitamos más comprensión. Estas cosas sí que ayudan:

Cosas que sí hacer - Comprensión
1. Acepta y valida lo que comparto contigo

Muchos de nuestros síntomas son subjetivos: no se pueden medir. Por tanto, si decimos que nos duele, que estamos sufriendo o que no podemos controlar lo que nos pasa, nadie debería ponerlo en duda. Por desgracia, muchas veces ocurre lo contrario: como no podemos demostrar nuestro problema, hay quienes lo ignoran. Se nos considera culpables de exagerar hasta que se demuestre lo contrario.

Nadie puede saber si es para tanto o no. Di que no imaginas cómo debe ser, pero que entiendes que estamos sufriendo. Ofrece tu comprensión y apoyo sin juzgar ni comparar. Cada situación es diferente, así que debemos evitar generalizar.

Cosas que sí hacer - Mano

 

2. Hazme saber que estarás disponible cuando te necesite

Tal vez no sea el mejor momento y no tenga ganas de estar con nadie. A veces nos sentimos solos, pero a la vez, necesitamos estar solos. Mantén la distancia, pero haznos saber que estás ahí por si necesitamos algo. Incluso aunque no pidamos ayuda en mucho tiempo, tener la seguridad de que podemos contar con alguien es un refuerzo muy positivo.

Cada persona es un mundo. En mi caso, a veces estar acompañada empeora la situación porque tiendo a seguir hablando de lo mal que me encuentro. En cambio, si estoy sola, me acabo entreteniendo con algo y me calmo. Pero en algunas ocasiones muy extremas sé que necesito compañía y entonces sí la pido. Es necesario conocernos para saber qué es lo más adecuado en cada caso.

Cosas que sí hacer - Excursión
3. Haz planes teniendo en cuenta mis limitaciones

Tener en cuenta las capacidades y limitaciones de todos al planificar actividades no es rendirse ni ponerse barreras, es cuidarse y respetar el cuerpo y la mente de cada uno.

Por ejemplo, no llevarías a alguien con problemas de movilidad a subir la torre Eiffel a pie, ¿verdad? Pues tampoco es la mejor idea llevar a una persona con intestino irritable de ruta gastronómica. Ni proponer deportes exigentes a alguien con fibromialgia. Ni organizar una macrofiesta de cumpleaños para una persona con fobia social. Sé realista y será más fácil para todos.

Valoramos mucho que adaptes los planes de acuerdo con nuestras necesidades para que disfrutemos lo máximo posible. Lo pasamos bastante mal cuando nos sentimos forzados en una situación que nos genera inseguridad.

Es cierto que es bueno enfrentarse a los miedos e intentar superar nuestros límites, pero solo cuando nos sintamos preparados y a nuestro ritmo.

Cosas que sí hacer - Inclusión
4. Trátame como a una persona más, no como a alguien diferente

Eso no significa que ignores mi problema, pero tampoco fuerces la situación. Por ejemplo, si vas a comer con un amigo al que no le gusta la carne, seguramente no le propondrás una parrillada. O si no le gustan las verduras, probablemente no escojas un vegetariano como primera opción. Y no por eso lo tratarás como si no fuera normal.

Una cosa es tener en cuenta las preferencias o necesidades de los demás y otra, cambiar totalmente tu comportamiento. Todos somos humanos y diferentes. Nadie es más o menos normal según sus circunstancias. Además, ¿qué es normal y qué no hoy en día? Dejemos atrás de una vez todos esos estereotipos y prejuicios de siglos pasados.

Cosas que sí hacer - Ayuda
5. Ofréceme ayuda cuando es evidente que me hace falta

No queremos sentirnos inferiores o incapaces. Pero, a la vez, si es obvio que no podemos hacer algo y nadie nos ofrece su apoyo, nos sentimos abandonados. Y a veces sentimos vergüenza por nuestras limitaciones y nos cuesta pedir ayuda y la bola se va haciendo más y más grande… De ahí emerge el concepto de la espiral.

Ya sé que estos pasos se contradicen un poco, pero no es sin motivo. Es exactamente lo que nos pasa.

No olvides que vivir constantemente con dolor, angustia o cualquier otro tipo de limitación o carga es muy duro a la larga. Cuando estás enfermo una semana, dedicas el tiempo necesario a descansar y recuperarte. Pero nosotros no podemos hacerlo porque si no no viviríamos nunca. Imagina tener que seguir con tu vida normal esa semana que tuviste un gripazo, una gastroenteritis o una contractura que no te dejaba ni andar… Y que todas tus semanas fueran como esa.

No es fácil mantenerse coherente cuando tu estado físico y mental es un caos constante.

¿Me he olvidado de algo? ¡No dudes en añadirlo en los comentarios!

¡Ah! Y siempre es bueno recordar qué cosas no ayudan y es mejor evitar. Echa un vistazo aquí.

 


Mar

Mar

Hace tiempo que perdí la cuenta de mis diagnósticos: ansiedad, depresión, fatiga crónica, cervicalgia crónica, intestino irritable, fibromialgia... Y en el camino he descubierto que no somos el problema, sino el síntoma de una sociedad enferma que nos estigmatiza.

Somos muchos los que sufrimos día a día y no podemos adaptarnos a las exigencias del sistema actual. No estamos solos. Aquí hay un hueco para ti. Juntos somos más fuertes y nuestra sensibilidad nos hace más humanos.

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