5 cosas que NO hacer cuando alguien tiene un problema de salud mental o crónico


A veces me pregunto si la gente nos pone a prueba porque no nos cree, no nos entiende o simplemente les da igual. Falta de información no es, al menos no en mi caso porque no me canso de repetir que hay cosas que solo empeoran la situación.

Cada uno tiene sus puntos débiles, sus problemas de salud y sus dificultades. No sé por qué los nuestros se tienen que poner tan en duda (¡ah, el estigma!).

En cualquier caso, si alguien cercano a ti sufre algún problema de salud mental o crónico y no quieres empeorar la situación, evita estas cosas:

Cosas que no hacer - Callar
1. No cambies de tema para que me distraiga cuando te hablo de mi problema

Mucha gente tiene la costumbre de evitar pensar en cosas tristes o experimentar sensaciones negativas. Cuando nos lamentamos en un mal momento debido a nuestro problema, tal vez creas que cambiar de tema mejorará nuestro estado de ánimo, pero el mensaje que recibimos es diferente. Lo que necesitamos es apoyo, comprensión, sentirnos aceptados con nuestra enfermedad, no solo a pesar de ella.

Si cada vez que te cuento lo mal que me encuentro me haces callar, ya sea dándome un beso o un abrazo, hablando de lo que vamos a hacer el fin de semana o enseñándome alguna chorrada viral en la red, el mensaje que recibo es que esa parte de mí no te gusta y lo mejor que puedo hacer es ocultar mi defecto para evitar volver a incomodarte. Y encima, una vez más, siento que nadie me entiende ni me quiere entender.

Cosas que no hacer - Lección
2. No me digas que soy pesimista o que no me esfuerzo lo suficiente

Te aseguro que si por un día pudieras ponerte en nuestra piel, al día siguiente sentirías que despiertas de una de tus peores pesadillas. No juzgues algo que no conoces.

Pretender que yo haga desaparecer mi depresión, ansiedad, fatiga, etc., a fuerza de voluntad es igual de coherente que pretender que una persona diabética produzca insulina con la mente. Muchos problemas mentales (y bastantes enfermedades crónicas) son causados por desequilibrios químicos en el cerebro. E incluso si ese no es el caso, el proceso para solucionarlos es bastante largo. No podemos curarnos simplemente cambiando de actitud. De hecho, en muchos casos, no existe la opción de curarnos, solo es posible paliar los síntomas.

No es que la actitud no influya en la recuperación, ya sabemos que sí. Pero eso no equivale a asumir que nuestro problema existe solo debido a nuestra actitud. De hecho, nos esforzamos mucho más de lo que alguien sano podría imaginar. Las cosas que para los demás son habituales y no tienen importancia a nosotros nos suponen un esfuerzo inimaginable en muchos casos.

Cosas que no hacer - Idea luminosa
3. No me recomiendes prácticas de moda como solución a todos mis problemas

Pensamiento positivo, yoga, dieta de tal o cual tipo, mindfulness… No significa que todo esto no funcione para nada, pero esa cantinela ya la conocemos. Si hay algo que nos ayude de todas estas opciones que ya hemos oído más de 20 veces, te puedo asegurar que ya lo estamos aplicando lo mejor que podemos.

A menos que la persona te pida ayuda para encontrar una solución a un problema concreto, por norma general lo único que necesita es que la escuches y la entiendas, no que le des una clase magistral sobre cómo mejorar su estilo de vida.

Cosas que no hacer - Agotada
4. No hagas planes ni organices tu vida conmigo sin contar con mis limitaciones

A veces, dando por hecho que todo está en nuestra cabeza, piensas que si cambiamos de aire o hacemos algo divertido mejoraremos. Desconectar está muy bien y ayuda, pero si yo tengo, digamos, fatiga crónica, y planificas un viaje de varios días con un montón de actividades, lo único que me haces es daño:

  • Daño físico porque si intento seguir ese ritmo me encontraré mucho peor.
  • Daño psicológico porque, una vez más, me demuestras que hay una parte de mí que no quieres aceptar ni tener en cuenta.
  • Daño emocional porque sentiré que me has fallado, que no puedo contar contigo en según que aspectos.
Cosas que no hacer - Fuera
5. No invadas mi privacidad con la excusa de que te preocupas por mí

No somos niños, tenemos nuestros problemas, pero sabemos cómo gestionarlos. Y si no sabemos, hacemos lo posible para solucionarlos y pedimos ayuda, si lo consideramos necesario. Necesitamos saber que podemos hacer cosas por nosotros mismos sin que alguien esté pendiente todo el tiempo.

Sí, ya sé que no todo el mundo tiene la misma facilidad para pedir ayuda y que hay problemas muy serios que necesitan cierto seguimiento. Pero no me refiero a estos casos, sino a que es muy fácil tratarnos como niños e invadir nuestro espacio personal. Y eso, desde luego, no va a mejorar nuestro estado de ánimo. Probablemente nos sintamos traicionados y más impotentes e incapaces que antes, si cabe.

Estas son las cosas más habituales con las que yo tengo que lidiar habitualmente, lo que no significa que no haya muchas más. Tal vez recuerde suficientes para crear otra publicación. Por ahora, aquí puedes consultar algunas cosas que sí hacer, que también las hay.

¿Me he olvidado de algo? ¡No dudes en añadirlo en los comentarios!


Mar

Mar

Hace tiempo que perdí la cuenta de mis diagnósticos: ansiedad, depresión, fatiga crónica, cervicalgia crónica, intestino irritable, fibromialgia... Y en el camino he descubierto que no somos el problema, sino el síntoma de una sociedad enferma que nos estigmatiza.

Somos muchos los que sufrimos día a día y no podemos adaptarnos a las exigencias del sistema actual. No estamos solos. Aquí hay un hueco para ti. Juntos somos más fuertes y nuestra sensibilidad nos hace más humanos.

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